Breve pero concisa historia sobre algunas calles o lugares de México

Barranca del Muerto.

“Se le llama así porque hace ya muchos años, existió una barranca que tenia de ancho lo que ahora tiene la Avenida y una profundidad que rebasaba los quince metros; el origen de ella data de tiempos prehistóricos, se sabe que en la Sierra del Ajusco el volcán llamado Xitle, provocó una serie de movimientos terrestres y uno de ellos ocasionó una fractura, es decir que la tierra se abrió en un gran tramo originando una barranca.
La posesión de Mixcoac era ambicionado por los carrancistas y zapatistas, y en ocasiones había enfrentamientos que dejaban como saldo un sin fin de muertos y muchos de ellos eran arrojados al fondo de la barranca y con ello abundaron las leyendas, las fantasías y las consejas en donde las almas en pena de algunos muertos aterraban a los vecinos y de ahí surgió el nombre de La Barranca del Muerto.”

El rosario.

“En el Siglo XVI la orden de los Jesuitas tenía una gran extensión de tierras cercanas a Azcapotzalco donde levantaron un monasterio y una iglesia que pusieron bajo la advocación de la Virgen del Rosario y así se le conoce al rumbo desde entonces. Cuando los jesuitas fueron expulsados de México, en el año de 1767, muchos ricos mineros adquirieron algunas de esas propiedades y fue Pedro Romero de Terreros, Primer conde Marqués de San Cristóbal y San Francisco, quien obtuvo ese gran latifundio de El Rosario, convirtiéndolo en una Hacienda. Posteriormente aquello fue fraccionado y ahora constituye un gran conjunto habitacional.”

El Zócalo.

“La palabra zócalo en términos de arquitectura significa cuerpo inferior de una construcción. En tiempos de Santa Anna se proyecto construir un monumento a la Independencia que no se llevó a cabo y lo único que se pudo erigir fue el zócalo de la construcción, que fue removido por estorbar las actividades peatonales quedándose la costumbre de nombrar a todo el conjunto de la plaza como zócalo.”

La Lagunilla.

“Es el nombre de un afamado y popular conjunto de mercados dentro de la parte antigua de la Ciudad de México. En la época prehispánica, una entrada de las aguas del lago circundante formaba una laguneta o lagunilla de forma irregular, en cuyas riberas se encontraban los barrios de Nonoalco, Tolquechiuca, Acozac, Coahuatlán y Atezquepan. En 1521 al destruir Cortés la ciudad se levantó el plano o traza de la Ciudad de México sobre las acequias y barrios existentes, quedando fuera de ella La Lagunilla, como parcialidad destinada a la habitación de los indígenas, al igual que todo el resto del área exterior, reservada en exclusiva a los españoles. Muchas décadas pasaron para que ese sitio fuera secándose, al ir bajando el nivel de las aguas circundantes, hasta convertirse en una área cenegosa. Después de la transformación urbana que siguió a las Leyes de Reforma como la apertura de nuevas calles y ampliación de las existentes a través de los conventos de religiosos y cegamiento de innumerables acequias, esa zona continuó siendo una barriada miserable y sucia, reducida hacia 1872 a la Plazuela y Calle de La Lagunilla.
Todo ese rumbo fue poblándose densamente desde fines del siglo XIX y principios del XX, al formarse las colonias Guerrero y Santa María la Ribera, de tal suerte que en 1912 se hizo necesario construir un nuevo mercado anexo al de Santa Catalina a semejanza de todos los demás mercados de la ciudad, fueron estableciéndose sin orden ni concierto, en las calles circundantes y vecinas, puestos de madera con techos de lo mismo o de lámina, para la venta de legumbres, dulces, nieve, telas y efectos varios, dificultando el paso de vehículos hasta hacerlas prácticamente intransitables. Esta situación prevaleció hasta mediados de la década de los cincuenta, en que el Departamento del Distrito Federal construyó numerosos mercados para sustituir los viejos. Así el Nuevo Mercado de Santa Catarina, llamado comunmente de La Lagunilla, fue reemplazado por un conjunto de cuatro edificios: el primero para semillas, legumbres, frutas, pescado y aves, en la Calle de Libertad y Callejón de San Camillto (140 puestos) ; el segundo para ropa y telas, enmarcado por las calles de Rayón, Allende y Ecuador, y el Callejón de la Vaquita (499 puestos) ; el tercero para muebles y varios, en las calles de Allende, Honduras Paraguay (343 puestos), y el cuarto que constituye la zona de puestos, en Libertad y Comonfort. Cada uno dispone de comedor y guardería infantil.”

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