Las diez historias increíbles de Facebook

Si crees que los guionistas de Hollywood son imaginativos, eso es porque no conoces la cantidad de historias de lo más enrevesadas, increíbles, y desternillantes que pueden generarse en una red social. Hemos decidido hacernos eco de las diez más conocidas. Y sí, han ocurrido de verdad.

Un novio realmente enganchado Dana Hanna nunca admitió que tuviera un problema de adicción a las redes sociales… ni siquiera cuando, desde el altar, el día de su boda, actualizó su perfil en Facebook para contarle a todo el mundo que se acababa de casar, y que tenía que dejarles porque tenía que besar a la novia.

Sí señor, eso es tener las prioridades claras y el resto son tonterías.

Una coartada perfecta Rodney Bradford puede estarle muy agradecido a Facebook, y es que cuando escribió “¿Dónde están mis tortitas?” no era consciente de que esa actualización de perfil le iba a suponer una coartada muy sólida cuando fue acusado de haber robado una tienda el mismo día y a la misma hora que estaba escribiendo en Facebook.

Una vez que la compañía dió fe de que la entrada provenía de la IP del ordenador de Rodney, quedó exculpado.

Neil Brady ya no está en una relación Hay maneras elegantes de dejar a alguien, y hay la manera de Neil Brady. Casado (parece ser que bastante a disgusto), actualizó su perfil en Facebook dejando claro que ya no se encontraba en una relación, y desapareció. Su mujer no podía creer que la hubiera dejado hasta que una amiga le comentó el comentario de Neil en su perfil.

De hecho, había incluso comentarios al cambio de estado felicitándole por haber dejado a su mujer.

Una depresión que no lo era tanto Nathalie Blanchard era una empleada en IBM en Quebec, Canadá, que dejó el trabajo a causa de una depresión. Parece ser que la compañía aseguradora que cubría su sueldo mientras estaba de baja no estaba muy convencida de la historia de angustia y dolor de Blanchard, y mucho menos cuando vió en su perfil de Facebook fotos pasándoselo en grande en la playa o en un club de “boys”.

Según ella, eso no significaba que se hubiera curado de la depresión, pero la compañía no siguió pagando su baja.

Reencuentros inesperados Alex Anfuso es un joven italiano que, con 28 años y después de haber estado secuestrado por su padre y llevado a Egipto, de donde él era nativo, decidió buscar a su familia materna. Para ello, escribió a todos los que encontró en Facebook con el apellido Anfuso. Así, contactó con Pino Anfuso, un técnico de la RAI quien, aunque no era familiar, llevó su caso a un popular programa de televisión tipo “quién sabe dónde” y así encontró a su familia. Desgraciadamente, descubrió que su madre ya había fallecido.

Encontrarse y casarse con uno mismo ¿Quién le iba a decir a Kelly Hildebrandt, una chica de Florida, que cuando buscó su nombre en Facebook iba a encontrar a su marido? Resulta que en los resultados de la búsqueda sólo aparecían dos personas: ella y un chico de Texas que le pareció atractivo… con su mismo nombre (Kelly es nombre de chico y de chica). De la coincidencia se pasó al romance, y de ahí, a la boda de Kelly Hildebrandt con Kelly Hildebrandt.

Infidelidad demasiado evidente Si estás en una relación y a punto de casarte, lo mejor es que no seas infiel. Si lo eres, más vale que seas discreto. Y por discreto quiere decir no hacerte una foto con los pechos desnudos de la amante y publicarla en Facebook.

¿Demasiado tonto para ser verdad? En efecto. Aunque la historia causó revuelo en Italia, con carteles colgados por todos los árboles en los que la futura esposa le llamaba de todo menos guapo al interfecto, en realidad era una campaña de marketing viral para una película… lo cual no quiere decir que no haya pasado cientos de veces.

Promesas incumplidas Una de las últimas modas en Facebook es ganar popularidad gracias a promesas difícilmente cumplibles. Así, José Romero prometió tatuarse 151 Pokemon si en su grupo se unían más de un millón de personas. Cuando el número llegó a los 600.000, José se dió cuenta de su craso error y canceló su cuenta de Facebook.

Los hay de todos los gustos y colores, como el que promete que se cambiará el nombre legalmente a Megatron si se unen a su grupo 100.000 personas.

Estrellas de la publicidad por accidente Danielle Smith, de Missouri, EEUU, tuvo la ocurrencia de hacerse una foto con su marido y sus hijos para una felicitación de navidad a través de Facebook para familiares y amigos. Y lo que son las cosas, resultó que, meses más tarde, un amigo visitaba la ciudad checa de Praga y se los encontró… en un gigantesco cartel anunciando un restaurante.

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